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El entrenamiento mental en el deporte

Thursday January 21st, 2021

(Por María Zubia del Barrio, psicóloga)

Probablemente estés pensando que un deportista profesional nace con una serie de características que lo convierten en un ganador nato. Muchas veces escuchamos la expresión de “ha nacido ganador”. En cierto modo es cierto; para triunfar en el deporte es necesario un bagaje innato y una serie de facultades físicas y/o psicológicas que predisponen a la persona a ser un ganador. Pero lo que no se sabe es que estas habilidades psicológicas se pueden aprender, mejorar y potenciar. Evidentemente sin una buena condición física y una serie de cualidades técnico-tácticas, es imposible llegar a ser un Rafael Nadal o un Peter Sagan, pero seguro que si perfeccionas tus habilidades, es posible que descubras en ti una faceta que desconocías o que no te creías capaz de conseguir.

Normalmente, y sobre todo en el mundo del deporte, la falta de confianza en nuestras capacidades y potencialidades, la escasa autoestima, el conformismo, etc. atentan contra los buenos resultados. Sin embargo, con la ayuda de un experto, es posible una reeducación basada en la motivación y la confianza en uno mismo. No permitas que el miedo y la inseguridad que tienes te impidan conseguir una sólida base para alcanzar tu nivel de juego deseado.

Cuatro son los aspectos a que necesitas para cambiar tu modo de verte a ti mismo:

  • Autodisciplina: conciénciate de este cambio que quieres dar y comprométete a trabajarlo a diario. Si entrenas todos los días la técnica o la habilidad que desees mejorar, ¿por qué no trabajas también las técnicas psicológicas, como la relajación, la visualización, la concentración, etc.? Son quizás las que marcan la diferencia entre dos deportistas de similares capacidades físicas. Quien se prepara más mentalmente juega con ventaja.
  • Autocontrol: gracias a la disciplina y al trabajo diario se consigues excelentes resultados.
  • Autoconfianza: para reforzar la confianza necesitamos entrenar la mente para que aprenda a luchar contra las dudas y temores que nos acechan en los momentos críticos de las carreras. Es necesario el entrenamiento psicológico que permita recuperar y revivir los recuerdos y emociones que estuvieron presentes en los momentos de éxito e instalarlos en la conciencia.
  • Autorrealización: es la consecuencia de haber conseguido lo anterior.

Lo que trabajo con los deportistas tengan la edad que tengan, es en conseguir el perfil idóneo para llegar a la competición en las mejores condiciones psíquicas. Debemos conseguir que el deportista:

  • Actúe relajado, enseñándole técnicas de relajación, tanto muscular como relajación mental.
  • Con pensamientos positivos y confianza en sí mismo.
  • Calmado y divertido.
  • Automatizado y atento.
  • Controlado, concentrado y optimista.

Aunque para el lector conseguir un perfil como el que menciono le resulte prácticamente imposible, no lo es. Multitud de deportistas que cuentan con un psicólogo deportivo aprenden a sacar su máximo potencial y conseguir resultados extraordinarios. Lo aseguro.

El entrenamiento mental en el deporte no es otra cosa que la aplicación de ciertas habilidades psicológicas con el fin de mejorar y perfeccionar el rendimiento del deportista. En la mayoría de los casos, la diferencia entre dos deportistas de similares capacidades físicas está en una adecuada preparación mental, en una correcta utilización de las habilidades psicológicas, que se pueden ir perfeccionando si se trabajan con asiduidad y regularidad.

Antes de comenzar con un trabajo de entrenamiento mental es preciso tener en cuenta ciertos aspectos:

  1. En primer lugar es necesaria una correcta técnica de la destreza. Es decir, por mucho que utilicemos correctamente las destrezas psicológicas, sin una adecuada técnica no conseguiremos el resultado que esperamos.
  2. Delimitar el encuadre de intervención; la forma en que se va a trabajar, para poder establecer unos objetivos realistas.
  3. Saber exactamente la necesidad del deportista y aclarar qué es lo que desea conseguir para no crear falsas expectativas.
  4. Establecer objetivos a corto, medio, largo plazo. Éstos deberán ser concretos, medibles y realistas.
  5. La idea principal es la de comenzar a practicar las habilidades necesarias de manera que con el tiempo se vayan automatizando e integrando en la rutina diaria del deportista. Es decir, en un principio será un proceso más lento y pesado, pero que con práctica se irá convirtiendo en algo natural.
  6. Realizar la práctica en lugares conocidos por el deportista para luego llevarlos a situaciones de competición real.

Los objetivos que normalmente suelen marcar los deportistas suelen ser variados, no obstante, los más comunes y que a casi todos intrigan, serían: controlar la ansiedad pre-competitiva, post-competitivas y manejar las situaciones competitivas mediante una de las técnicas más utilizadas en el ámbito del deporte: la visualización.

 ¿Qué es y para qué sirve la visualización?

Se trata del proceso de crear o recrear una experiencia dentro de la mente en ausencia de estímulos externos. Hay que hacerla tan real como sea posible. Aunque el término “visualización” implique la visión, se utiliza cualquier cosa para que mejore tu juego: sonidos, olores, estados psicológicos, gusto, tacto…

  1. Cuándo utilizar la visualización:

La visualización ha de llegar a ser una parte normal de tu preparación, antes, durante y después de la competición. No es suficiente practicarla una vez a la semana, ¿te atreverías a presentarte a una carrera habiéndote entrenado sólo un día?.

La cantidad de tiempo dedicado depende de tu calendario de preparación y tus objetivos.

  • Antes y después de la prueba: baremo mínimo: 5 minutos.
  • Durante la prueba: utilízala unos segundos en los momentos clave.
  • En los tiempos muertos: 20-30 segundos.

Al final formará parte de la rutina de tus estiramientos, así que no te preocupes si al principio se te hace pesado.

  1. Qué imaginar:
  • Asegúrate de que estás recreando todos los sentidos al vívido detalle. Si tienes problemas con algún canal en particular, repite los ejercicios durante más tiempo utilizando imágenes más elaboradas.
  • Además de crear estas imágenes, incluye estados psicológicos positivos que te gustaría sentir sobre la pista. Por ejemplo: incluir sentimientos de confianza, control de la atención y del equilibrio de la energía…
  • Finalmente, utiliza la visualización para reconstruir secuencias específicas de puntos y estrategias que utilizarías en un partido.

* Contenidos de la visualización: Precisos, claros, vívidos, controlables y realistas.

  1. Afrontar la adversidad

Para imaginar a la perfección también es necesaria la visualización de afrontamiento. Muchas veces querrás superar un problema en concreto (técnica defectuosa en la najada de un puerto o un estado de humor negativo): Acepta imaginar la situación negativa con detalles vivos y después sigue inmediatamente esta secuencia con la corrección perfecta a través de la visualización.

Pero cuidado con lo que visualizas, ya que si lo que recreas son actitudes o comportamientos negativos estarás reprogramando a tu cerebro para ese fin.

Con esta práctica se logra poner el deportista en situaciones de juego anticipadamente, teniendo la oportunidad de enfrentarse a sus miedos e inseguridades antes de que le traicionen en la carrera real. Gracias a esta técnica se logra una predisposición positiva en el deportista, eliminando así los pensamientos negativos que suelen aprisionar antes de un evento importante y reforzando los positivos ya existentes.

Otras de las técnicas que se llevan a cabo en un programa de entrenamiento mental son las destinadas a controlar las ansiedades pre competitivas, por ejemplo, mediante la respiración diafragmática o método Jacobson. De todas maneras, de éstas hablaremos en posteriores artículos.